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A todos los niños les gusta pintar y dibujar.
Crea un espacio artístico. Dale lápices, rotuladores no tóxicos y otros materiales para dibujar.
Recuerda al niño que los lápices y los rotuladores son para dibujar en el papel, no para comer ni para pintar en las paredes
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No te vayas. Demuéstrale al niño que te interesa lo que hace. Tu presencia le inspira y le motiva. Pero también debes dejar claro que es su obra, no la tuya.
Reacciona a su trabajo con comentarios positivos y específicos acerca de las técnicas que ha utilizado o de la manera en que ha manejado los materiales. Por ejemplo, puedes decir Veo que has hecho una línea roja y curva, en lugar del clásico ¡Qué bonito!. Los comentarios concretos enseñan al niño a ser consciente de los detalles de su trabajo.
Crea un cierto archivo artístico. Fecha los dibujos o pinturas del niño, para conservar un archivo de su trabajo. Dentro de unos años lo agradecerá.
El proceso de dibujo y pintura comienza con garabatos espontáneos y continúa con garabatos más controlados, tras los cuales llega la capacidad para crear arte representativo. Mientras experimenta con los pinceles, las ceras y los lápices, los niños desarrollan la motricidad fina de sus manos y dedos.
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