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Nadie disfruta más de un buen chaparrón que un niño pequeño. Aprovecha las oportunidades de diversión que te presenta un día de lluvia.
Vístanse con botas de goma, y piloto y salgan a chapotear en los charcos.
Puedes llevar barquitos de papel, o algunos juguetitos de goma como patitos ranitas etc. fuera. Mira a ver dónde hay charcos para chapotear.
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Hablale al niño sobre las cosas que ves y sentis, de los círculos que forman las gotas de lluvia al caer en el charco, el sonido de la lluvia sobre el paraguas o el tacto de la lluvia en la lengua o en la nariz. Dile por qué los animales y plantas necesitan lluvia para sobrevivir, por qué a los patos les encanta la lluvia y de dónde viene el arco iris.
Tu hijo tiene cada vez mayor curiosidad por el mundo exterior y a menudo empieza sus conversaciones con preguntas. Las actividades que permiten examinar las relaciones de causa-efecto son muy útiles para aprender cómo funciona el mundo. También te ofrecen una oportunidad para ayudarle a encontrar las respuestas a sus muchas preguntas.
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